Salud La aparición de un nuevo bulto o área engrosada en el seno o la axila suele ser indolora, dura y tiene bordes irregulares; este es el signo temprano más clásico. Cambios
inexplicables en el tamaño, la forma o el contorno de los senos. Asimetría repentina o hinchazón que aparece sin razón aparente. La piel se retrae o se arruga. Puede tener una apariencia de piel de naranja cuando el cáncer se propaga desde el interior. Enrojecimiento o sarpullido en el seno que no sana. Pueden estar calientes o inflamados. Retracción del pezón (inversión). Un cambio repentino de su apariencia normal. Piel del pezón escamosa, roja o descamada. Esto puede parecerse al eccema pero persiste. Secreción inusual del pezón. Líquido claro, sanguinolento u otro líquido, que no sea leche materna, especialmente en un lado. Dolor o sensibilidad persistente en un área específica del seno o pezón. Ganglios linfáticos inflamados debajo del brazo o cerca de la clavícula. Una sensación de calor o pesadez en un seno que no desaparece. Pero aquí viene lo más interesante: algunos cánceres, especialmente las formas agresivas, no presentan bultos visibles. Por eso, conocer estas 10 señales sutiles es más importante de lo que crees. Para una breve descripción general basada en las recomendaciones de la Sociedad Americana contra el Cáncer y los CDC:
Posible signo Descripción Por qué es importante
Nuevo bulto o engrosamiento Duro, irregular, a menudo indoloro Indicador temprano más común
Hoyuelos o enrojecimiento de la piel Textura de piel de naranja o inflamación Puede indicar tipos inflamatorios
Secreción del pezón Sanguinolenta o clara, espontánea Puede afectar los conductos lácteos
Cambio inexplicable en tamaño/forma Hinchazón o asimetría Altera la estructura normal del seno
Ganglios linfáticos inflamados En las axilas o clavículas Posible signo de propagación
Practica autoexámenes de mama: pasos simples que puedes hacer hoy
Los autoexámenes de mama mensuales formales ya no son estrictamente recomendados por algunos expertos, ya que se ha demostrado que el autoconocimiento es más efectivo que las rutinas rígidas. En cambio, se aconseja centrarse en cómo se ven y se sienten sus senos habitualmente.
Aquí tienes una guía práctica que puedes empezar a implementar hoy mismo:
Frente al espejo: Observe si hay cambios visibles en el tamaño, la forma o la textura de su piel, primero con los brazos a los lados y luego con ellos levantados.
En la ducha: Use las yemas de los dedos con movimientos circulares para detectar bultos o engrosamientos.
Acostada: Repita la prueba táctil, ya que la gravedad desplaza los tejidos para una mejor detección.
Realice esto con regularidad, por ejemplo, una vez al mes después de su menstruación. Informe a su médico de inmediato si observa algún cambio persistente.
En realidad, la autoconciencia, combinada con la detección precoz, permite identificar más problemas con mayor antelación.
Detección precoz del cáncer de mama: recomendaciones de expertos.
La mamografía sigue siendo el método de referencia para detectar el cáncer de mama antes de que aparezcan los síntomas.
Según las últimas recomendaciones de la Sociedad Americana contra el Cáncer:
Las mujeres de entre 40 y 44 años pueden comenzar a realizarse mamografías anuales. Para
las mujeres de entre 45 y 54 años, se recomienda una mamografía anual.
Las mujeres de 55 años o más deben continuar realizándose mamografías cada 1 o 2 años, siempre que gocen de buena salud y esperen vivir al menos 10 años más.
Si presenta un mayor riesgo (antecedentes familiares, mamas densas, etc.), su médico podría sugerirle comenzar el tratamiento antes o realizarle una resonancia magnética. Consulte con su médico para elaborar un plan personalizado: esta es la mejor manera de detectar problemas a tiempo, cuando el tratamiento es más efectivo.
Hábitos de vida diarios para promover la salud mamaria
Si bien ningún estilo de vida garantiza la prevención, las investigaciones demuestran que ciertos hábitos pueden reducir los riesgos.
Esto es lo que puedes hacer a partir de hoy:
Mantén un peso saludable mediante una dieta equilibrada y actividad física regular; el exceso de peso, especialmente después de la menopausia, se asocia con un mayor riesgo.
Mantente activo: intenta realizar al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana, como caminar a paso ligero.
Limita tu consumo de alcohol: incluso el consumo moderado aumenta los riesgos; lo mejor es reducirlo al mínimo.
Evita fumar: afecta la salud en general y puede agravar los riesgos.
Consume alimentos ricos en nutrientes: muchas frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras.
Los pequeños cambios constantes se acumulan con el tiempo.