Calzado ortopédico.
Muchas personas desconocen que estas señales emitidas por los pies pueden desarrollarse silenciosamente si se descuidan, lo que puede provocar problemas más graves más adelante. Siga leyendo para descubrir lo que sus pies pueden revelar y adoptar hábitos sencillos que promuevan la salud nerviosa.
¿Por qué los problemas nerviosos suelen comenzar en los pies después de los 50 años?
Después de los 50 años, la función nerviosa puede cambiar por diversas razones. La neuropatía periférica se refiere al daño a los nervios ubicados fuera del cerebro y la médula espinal, que a menudo afecta primero a los nervios más largos: los que inervan los dedos y los pies.
Vitaminas beneficiosas para el sistema nervioso:
Las investigaciones indican que la neuropatía periférica es más frecuente con la edad, con una prevalencia que oscila entre el 8 y el 10 % en personas mayores de 50 años, y que es mayor en ciertos grupos de edad. La diabetes sigue siendo un factor de riesgo importante, pero otros factores contribuyen, como las deficiencias vitamínicas (especialmente de vitamina B12), el abuso de alcohol, ciertos medicamentos, infecciones, enfermedades autoinmunes e incluso causas desconocidas (idiopáticas).
Los pies son la zona más afectada, ya que los nervios distales son más sensibles a la disminución del flujo sanguíneo o al estrés prolongado. Ignorar los primeros síntomas puede provocar problemas menores que afecten al equilibrio, las actividades cotidianas y la independencia.
Sin embargo, existe otro avance alentador: la detección temprana de estos patrones facilita una comunicación proactiva con los profesionales sanitarios.
Inspección diaria del pie: use un espejo para revisar si hay cortes, ampollas o lesiones; la detección temprana ayuda a prevenir complicaciones.
Niveles estables de azúcar en sangre (si corresponde): un nivel constante ayuda a proteger los nervios; consulte a su médico para un seguimiento.
Movimiento suave: caminatas cortas o ejercicios para los pies: mejoran la circulación sin esfuerzo.
Sensibilidad a los nutrientes: si los resultados de sus pruebas indican niveles bajos de vitaminas B (verduras de hoja verde, huevos, cereales fortificados), consulte siempre a su médico.
Zapatos cómodos: los zapatos anchos y acolchados reducen la presión y la irritación.
No dude en preguntarle a su médico sobre pruebas sencillas que se pueden realizar en el consultorio, como la prueba de sensibilidad al monofilamento.