Aquí tienes 12 ideas sencillas e ingeniosas para darle una segunda vida a tus viejos frascos de pastillas.
Un mini kit de costura siempre a mano.
Los frascos de pastillas son perfectos para crear un kit de costura pequeño y compacto. Simplemente coloca dentro unas agujas, un poco de hilo, algunos botones y un pequeño imperdible. Gracias a la tapa hermética, todo se mantiene en su lugar.
Una solución de almacenamiento perfecta para tornillos y clavos pequeños.
En un taller o garaje, las piezas pequeñas se pierden con facilidad. Los frascos de pastillas son ideales para guardar tornillos, tuercas, clavos o tacos de pared.
Incluso puedes pegar una etiqueta en cada botella para indicar su contenido. Esto ayuda a mantener tu caja de herramientas bien organizada y evita que pierdas mucho tiempo buscando el tornillo adecuado.
Un práctico recipiente para especias para viajar.
Al acampar o viajar, transportar especias puede ser complicado. Los frascos de pastillas pueden servir como pequeños recipientes herméticos para sal, pimienta, pimentón o hierbas secas.
Ocupan muy poco espacio en la bolsa y evitan que se rompan o se derramen.
Una caja para auriculares y accesorios pequeños:
Los auriculares, las tarjetas de memoria o los adaptadores pequeños se pierden fácilmente en un bolso. Un frasco de pastillas puede ser un recipiente perfecto para guardar estos accesorios electrónicos.
Protege los objetos del polvo y evita que los cables se enreden.
Un mini botiquín de primeros auxilios:
Los frascos de pastillas también se pueden transformar en un pequeño botiquín de emergencia. Puedes guardar algunas tiritas, una pastilla desinfectante o una pequeña compresa.
Un recipiente para semillas de jardín.
A los jardineros les gusta guardar semillas para la siguiente temporada. Los frascos de pastillas son perfectos para almacenarlas lejos de la humedad.
Simplemente escribe el nombre de la planta y la fecha de cosecha en la botella. Así, podrás encontrar fácilmente tus semillas cuando llegue el momento de plantarlas.
Un joyero discreto:
Cuando se viaja, puede ser difícil llevar joyas pequeñas sin perderlas. Un frasco de pastillas puede servir como mini caja para anillos, pendientes o collares pequeños.
Su tamaño compacto permite guardarlo fácilmente en un estuche o bolsillo.
Un recipiente para cerillas de repuesto:
Para los aficionados al senderismo o la acampada, los frascos de pastillas pueden ser un excelente contenedor para cerillas. Al ser impermeables, protegen las cerillas de la humedad.
Incluso puedes pegar un pequeño trozo de superficie abrasiva a la botella para que puedas encenderlas fácilmente.
Un dispensador de bastoncillos de algodón para tu bolso:
Puedes guardar unos cuantos bastoncillos de algodón en un frasco de pastillas para crear un pequeño neceser de viaje. Así evitarás que se ensucien o se doblen dentro del bolso.
Es una solución sencilla pero muy práctica para mantenerse organizado durante los viajes.