¿Crees que gozas de buena salud? Pero puede que tu hígado no esté de acuerdo… ¡No ignores estas 12 señales de alerta ocultas!

10. Hinchazón de pies y tobillos.
La retención de líquidos (edema) en las extremidades inferiores se produce por una alteración del flujo sanguíneo y del equilibrio de líquidos.

11. Confusión, problemas de memoria

La encefalopatía hepática se produce cuando las toxinas llegan al cerebro y se manifiesta como confusión, “niebla mental” e incluso cambios de personalidad.

12. Venas varicosas en la piel.
Pequeñas venas rojas que se extienden como arañas vasculares en la cara, el pecho o el cuello indican un desequilibrio hormonal debido a un hígado dañado.

¿Cuándo deberíamos preocuparnos?

Si experimenta incluso algunos de estos síntomas al mismo tiempo, actúe. No los atribuya al estrés ni a la edad. Consulte a un médico y hágase una prueba de función hepática. Cuanto antes se detecte la cirrosis, más se podrá hacer para detener, o incluso revertir parcialmente, el daño.

¿Quiénes corren riesgo?
Cualquier persona puede desarrollar cirrosis, pero las siguientes personas corren un riesgo particularmente elevado:

grandes consumidores de alcohol;

personas con hepatitis B o C;

pacientes con esteatosis hepática;

personas con enfermedades hepáticas metabólicas o autoinmunes;

personas expuestas a sustancias químicas tóxicas durante mucho tiempo o que toman medicamentos que dañan el hígado.

Cómo proteger tu hígado antes de que sea demasiado tarde:
Reduce, o mejor aún, elimina, tu consumo de alcohol.

Adopte una dieta equilibrada: menos grasas saturadas, más frutas, verduras y cereales integrales.

Haz ejercicio con regularidad y mantén un peso saludable.

Vacúnese contra la hepatitis.

Si está tomando medicamentos potencialmente tóxicos, controle sus pruebas de función hepática.