Conclusión
La cirrosis no es inevitable. Comienza de forma sutil, con síntomas ocultos: fatiga, náuseas, confusión mental o hinchazón en las piernas. Estas son las primeras señales de alerta del cuerpo. La detección temprana permite tomar decisiones: cambios en el estilo de vida, tratamiento y detener el daño. Si sientes que algo no anda bien, no te preocupes. Tu hígado podría estar diciéndote algo importante. Escúchalo antes de que sea demasiado tarde.
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