EL REINO EN EL ESPACIO DE ARRODILLARSE
Tengo setenta y tres años, estoy jubilado y uso silla de ruedas. La mayoría de la gente ve mi silla de ruedas y supone que mi mundo se ha reducido a una serie de pequeños movimientos confinados en mi casa. No podrían estar más equivocados. Mi mundo no se ha reducido; simplemente se ha trasladado a mi jardín.
Durante meses, mi vecina usó mi jardín como basurero personal. Hoy le devolví todo lo que había “perdido”, con una sorpresa que jamás olvidará.