La carta de Doña Carmen: cómo un pequeño trabajo lo cambió todo para siempre.

Un estudiante de escasos recursos había aceptado un pequeño trabajo: limpiar, una vez por semana, la casa de una anciana que vivía sola en un callejón cerca del centro de la ciudad. Al descubrir que ella estaba enferma y tenía dificultades para moverse, el joven poco a poco empezó a hacer mucho más de lo que le habían contratado: cocinaba, hacía la compra y la acompañaba al hospital cuando su estado le preocupaba.

Sin embargo, durante meses no pagó la suma prometida. Y justo antes de marcharse, dejó una sola carta… que conmovió profundamente al joven.

Me llamo Diego. Tengo 21 años y curso el tercer año en la Universidad de Guadalajara. Para pagar la matrícula y mis gastos diarios, hago varios trabajos de medio tiempo: doy clases particulares, ayudo en una cafetería, cualquier cosa que me ayude a llegar a fin de mes.