Mis vecinos extranjeros me dieron esto mientras me deseaban una buena comida.

Cuando mis vecinos me dieron una bolsa y me desearon buen provecho, no esperaba encontrar dentro objetos oscuros y duros como piedras. Sin embargo, efectivamente era comida.
Pensaba que iba a recibir una comida casera sencilla. Pero cuando mis vecinos me entregaron una bolsa y me dijeron «¡Buen provecho!», no me imaginaba lo que encontraría dentro. Objetos oscuros y duros, casi como piedras. Sin olor, sin aspecto apetitoso… Y, sin embargo, era comida. Una historia asombrosa que demuestra lo diferentes que pueden ser los hábitos alimenticios de un país a otro.